Guadua es el género de bambú más importante de América Central y del Sur, endémico de este continente y compuesto por unas 30 especies. La Guadua angustifolia, originaria de Colombia, es la más importante de estas especies, gracias a sus propiedades de resistencia y flexibilidad. Su apodo es «metal de vegetación» debido a su resistencia.
Estos grupos de bambú forman los Guaduales que crean bosques espectaculares, donde contribuyen a ecosistemas muy dinámicos. En el interior de estos ecosistemas se registra una gran cantidad de vida, incluida una multitud de plantas, mamíferos, aves y reptiles.
Estas formaciones de bambú son muy importantes, incluso en zonas remotas, ya que entre sus principales funciones están la de reguladores del flujo de agua, absorbiendo el agua cuando hay exceso y liberándola poco a poco, limitando posibles inundaciones. También evitan la erosión del suelo y la deforestación gracias a sus sistemas radiculares subterráneos. El bambú aporta una gran cantidad de biomasa a la tierra y es uno de los mayores fijadores ambientales de CO2 del planeta, con registros de entre 100 y 150 toneladas por hectárea en cada ciclo de vida, en una duración de 4 a 5 años.
Durante sus primeros 6 meses, el bambú crece a un ritmo muy elevado y puede crecer 19 cm al día, hasta alcanzar su altura final de 20 a 30 m. Cada sección de bambú se denomina culmo. Después de unos 4 años, el culmo ya tiene un color verde claro opaco, con una presencia evidente de líquenes en su corteza exterior. El tallo del bambú presenta la madurez ideal para su uso como material estructural cuando reúne las características antes mencionadas. Si se corta y se cosecha correctamente (en el primer nudo y sin romperlo) comienza a generarse un nuevo culmo, por lo que se garantiza una nueva producción.
El resultado puede verse en el edificio principal de Biophilia Park. Una estructura que combina todas las tradiciones del bambú y la innovación de las energías limpias, como los paneles solares.